TOP 5: Steven Spielberg

Steven Spielberg es un nombre que es casi sinónimo con el cine mismo… y aún así, creo que logra ser un director subvalorado, tal vez como en algún punto Alfred Hitchcock lo fue durante décadas. No sé si el universo del cine termina de percibir que entre nosotros aún camina una leyenda del calibre de los más grandes realizadores de la historia del medio. Puede que sea su dilatada carrera (viene trabajando sin parar desde los 70s, mientras que muchos de sus contemporáneos como Coppola, De Palma o Lucas están retirados y/o tuvieron grandes parates en su producción artística), o por su vinculación al cine más comercial (ostenta el record de haber producido tres films que llegaron al tope de las películas más recaudadoras de la historia, en tres décadas diferentes), pero Spielberg parece no recibir últimamente el respeto que se merece.

Antes que nada quiero pedir perdón a quienes crean que dejé injustamente afuera a alguna película: es imposible ser justos en un debate sobre Spielberg. Lleva estrenadas aproximadamente 30 largometrajes, y la verdad es hay pocos que no sean contendientes válidos. Yo mismo estoy bastante triste de no poder incluir un par de mis películas preferidas, pero bueno… sólo hay lugar para 5. A continuación, mis elegidas, en un orden puramente arbitrario:

Tiburón (Jaws, 1975)

Tiburón (1975)

Tiburón es, tal vez, la película más influyente del último medio siglo. Sólo Star Wars se le acerca en impacto cultural… pero a sus vez es una heredera directa de la primer obra maestra de Spielberg. Tiburón inventó el “tanque” hollywoodense como hoy lo conocemos: una película que es un acontecimiento, un fenómeno cultural instantáneo, apuntando a un público lo más amplio posible.

Aunque artísticamente pueda parecer menos ambiciosa que otras películas de la lista (es, en última instancia, un thriller sobre tres tipos cazando un escualo), Tiburón es un perfecto manual visual de la técnica hitchcockiana del suspenso. No por casualidad el propio Alfred Hitchcock amó esta película, llegando a decir que “Spielberg es el primero de nosotros en no ver el arco del proscenio”, en referencia a la “teatralidad” del cine clásico anterior a la década de 1970. Y así como Spielberg perfeccionó la técnica de Hitchcock, autores posteriores tomaron nota de los desarrollos de Tiburón: la escena inicial, con los jóvenes saliendo del fogón, y el primer ataque del tiburón filmado desde una perspectiva subjetiva, sería calcada por incontables slasher movies de las décadas de 1970 y 80 (empezando por Halloween en 1978).

Rescatando al Soldado Ryan (Saving Private Ryan, 1998)

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Rescatando al Soldado Ryan es una víctima de su propio éxito: la primera escena, el desembarco de fuerzas estadounidenses en playa Omaha, Normandía, es un shock tan grande que opaca al resto de la película. Pero aún así, la presencia de este film en la lista estaría plenamente justificada sólo por esa secuencia. La escena ha sido descrita por muchos veteranos de la Segunda Guerra Mundial como la representación más realista que se haya hecho del desembarco Aliado en Normandía, lo que no es poca cosa.

Pero más allá del realismo de las escenas de combate, estamos ante una obra maestra de la técnica cinematográfica. Spielberg rodó la película utilizando lentes sin recubrimientos ópticos, como los que se hubieran usado en una producción de 1944, lo que le da a las imágenes esas tonalidades desaturadas y de bajo contraste. La extraordinaria definición de las imágenes, en las que podemos apreciar cada pequeño grano de arena que vuela tras cada explosión, se debe al uso de una velocidad de obturación más alta de lo normal, lo que permite capturar detalles que en una película normal serían meros borrones.

Indiana Jones y la Última Cruzada (Indiana Jones and the Last Crusade, 1989)

Indiana Jones y la Última Cruzada

Indiana Jones y la Última Cruzada no está aquí sólo por méritos propios, sino en representación de toda la saga Indiana Jones. Seguramente habrá más de uno deseando matarme por elegir Última Cruzada y no Cazadores del Arca Perdida, pero creo que hay un motivo fundamental para elegir a esta por sobre su predecesora: es una película más profunda, y que toca uno de los mayores temas recurrentes en la filmografía de Steven Spielberg, los padres ausentes o distantes.

Cazadores del Arca Perdida es una brillante película de aventuras, es divertida de punta a punta y jamás afloja… pero me cuesta muchísimo encontrarle sustancia debajo de la acción. Última Cruzada, en cambio, no es peor como película pochoclera, y además agrega una dimensión emocional: el verdadero tesoro que busca Indy no es el Santo Grial, sino recomponer la relación con su padre y ganarse su respeto. A través de su obra, uno de los temas recurrentes de Spielberg ha sido precisamente el de los padres ausentes o distantes. Esta es una de las expresiones más acabadas de esa idea, y me pareció justo incluirla como representante de las aventuras del arqueólogo más famoso del cine. Una de las mejores sagas de cine pochoclero de la historia no podía estar ausente de esta lista.

La Lista de Schindler (Schindler’s List, 1993)

Oskar Schindler

La Lista de Schindler es una película complicada para las retrospectivas porque si somos sinceros, es probable que no la hayamos visto recientemente. Son tres desgarradoras horas de sufrimiento. En general, creo que hay dos resultados posibles. el primero es canonizar la película por saberla “importante”, dándole un lugar de reverencia pero jamás sacándola del bronce porque es dura de mirar. O, por el contrario, lo que me pasó a mi: cuando se estrenó en cines yo todavía estaba en la escuela primaria, así que mi primer contacto con La Lista de Schindler fue por televisión (y, probablemente, todavía debía ser demasiado joven como para apreciarla en su real dimensión). Como por lo general no suelo disfrutar de los dramas históricos basados en grandes atrocidades humanas, nunca tuve el impulso de volver a verla hasta que me tocó redactar este Top 5. Y ahí entendí.

La Lista de Schindler no es un drama sobre el Holocausto. Es EL drama sobre el Holocausto. Es más, es EL drama sobre cualquier tragedia humana comparable. El problema con este género de películas que tanto le gustan a los votantes de la Academia es que en muchos casos pueden reducirse a una idea: “Miren qué cosas horribles que hicimos en el pasado, somos mucho mejores que nuestros antepasados”. La Lista de Schindler plantea todo lo contrario: sí, los Nazis eran seres nefastos, pero el verdadero enemigo es la burocracia aplastante. En muchos casos, los encargados de matar, secuestrar y deportar miles de personas hacen referencia a las listas de papel que reciben, lo complicado del trámite para corregir errores, o las órdenes emanadas por entes gubernamentales amorfos, y no por una particular animosidad contra el pueblo judío. En distintos momentos Spielberg se encarga de dejar en claro que los responsables del genocidio no sólo son los soldados de uniforme, sino los civiles (incluso niños) que ignoran o incluso aplauden el sufrimiento ajeno. Y, finalmente, le asigna un grado de responsabilidad a la disonancia cognitiva de las propias víctimas: a cada rato escuchamos que la situación no puede empeorar, que las cosas en el fondo no están tan mal, o que las cámaras de gas son un mito porque nadie mataría a su fuerza de trabajo.

Desde el punto de vista formal, La Lista de Schindler no es menos brillante. El uso del blanco y negro es tremendamente efectivo. No sólo nos transporta a la época, sino que nos recuerda el contraste moral de la historia. Ningún plano de las tres horas que dura la película está de más, ni filmado sin pensar. Las composiciones son brillantes de principio a fin, al punto de hacernos pensar que estamos viendo un film de Orson Welles o Friz Lang filmado en la década de 1940 y no una producción medio siglo posterior.

ET (1982)

ETMás allá de que nuestros Top 5 suelen no tener un orden específico por la arbitrariedad que ello implica (¿cómo podríamos determinar si Indiana Jones es mejor que Rescatando al Soldado Ryan?), si tuviera que elegir una sola película de Steven Spielberg seguramente sería ET, la obra maestra de 1982. Creo que es la película que encapsula perfectamente la sensibilidad del director. Y no sólo por sus elementos temáticos recurrentes (la ciencia ficción, el padre ausente y la soledad de Elliot) sino porque Spielberg no pierde ocasión de maravillarnos, algo que muchos cineastas pierden de vista hoy ante la facilidad de crear cualquier cosa a través de la animación digital.

Como si esto fuera poco, ET tiene garantizado su lugar en la historia grande del cine por haberle arrebatado a Star Wars el título de película más taquillera de la historia hasta ese momento. Era la segunda vez que Spielberg lograría ese éxito. Once años más tarde, ET sería superada por el mismo Spielberg con Jurassic Park. A la fecha, Spielberg es el único director en lograr esta proeza tres veces. Pero de las tres, ET siempre será la más icónica. Por algo el director usó la silueta de Elliot recortado contra la Luna como logo de Amblin, su empresa productora (que a su vez lleva el nombre de uno de sus primeros cortometrajes).

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