¿Qué pasó al final de Batman: La Broma Mortal?

El martes, durante la función de La Broma Mortal (que reseñé en otro post, y también discutimos en nuestro podcast), hubo dos momentos en los que el público de la sala reaccionó sonoramente. El primero fue la escena de sexo entre Batman y Batgirl en el prólogo, cuando se escucharon risas. El segundo, el final. Mi impresión fue que aquellos espectadores que no leyeron la novela gráfica no entendieron lo que estaba viendo. A la salida del cine proliferaron las discusione sobre el final: ¿Batman mata al Joker, o se abraza fraternalmente con él? Analicemos un poco la cuestión:

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El cine nos impone límites de tiempo para interpretar imágenes, así que voy a realizar mi autopsia de la escena utilizando la última página del comic. La versión animada es muy parecida, pero tiene un par de diferencias sustanciales. Páginas antes, Batman le implora al Joker que lo deje ayudarlo. Que él cree que su conflicto puede terminar sin que se maten entre ellos. El Joker le contesta con un chiste: dos locos se escapan de un manicomio por la terraza. Al llegar al final de la misma, el primer loco salta a la terraza de otro edificio. El segundo loco no se anima por miedo a caer al vacío. El primero, que tiene una linterna, le ofrece una solución a su amigo: prender su linterna y apuntarla de una terraza a la otra, para que el segundo loco pueda cruzar caminando sobre el haz de luz. Pero el segundo loco no acepta: tiene miedo de que el primero apague la linterna mientras él está cruzando para hacerlo caer.

La última página comienza con el Joker riéndose de su propio chiste. Batman parece estar tentado, y pronto estalla a carcajadas junto con su mortal enemigo. En el fondo aparece un patrullero. En el panel central, Batman, aún riéndose, se apoya sobre los hombros del Joker, mientras los faros del patrullero nos encandilan. Los cuadros subsiguientes representan un “paneo” para abajo. Primero vemos las piernas de los personajes, mientras que escuchamos las risas y la sirena del patrullero. En el antepenúltimo cuadro son visibles las puntas de sus pies y la capa de Batman, parados en un charco atravesado por un haz de luz. Sólo se escucha la sirena. En el penúltimo, sólo el charco, con el haz de luz dividiéndolo en dos. Finalizamos viendo sólo el charco, y las ondas formadas por las gotas que caen: no hay risas, no hay sirenas, no hay haz de luz. Sólo la oscuridad y la lluvia.

¿Qué significa esto? Durante años ha habido diversas interpretaciones. Una de las interpretaciones más famosas es la del guionista británico Grant Morrison, quien sostiene que en estos paneles Batman mata al Joker: La Broma Mortal tiene ese nombre porque el chiste que cuenta el villano es el último. Por eso se corta abruptamente la risa, por eso se apaga el haz de luz en el penúltimo cuadro: es una representación de la linterna del chiste del Joker. Batman la apaga metafóricamente al matar a su adversario estragulándolo en el panel central de la página. Las manchas rojas de los últimos paneles son la sangre del Joker.

Sin embargo, algo hace ruido: esta lectura choca con el canon establecido de Batman. Si Batman mata al Joker, La Broma Mortal no puede ser parte de la continuidad del Universo DC. Sin embargo, este comic trajo un cambio profundo a ese mundo: la parálisis de Barbara Gordon, a raíz de un disparo del Joker. Por aproximadamente dos décadas de comics Barbara permaneció paralítica, creando su nueva identidad como Oracle, la mayor hacker y traficante de información del mundo superheroico de DC Comics. Esto indicaría que La Broma Mortal SI es parte de la continuidad, y por ende Batman no pudo haber matado a su enemigo mortal.

Ante este problema de interpretación, cabe preguntarnos si fue matar al Joker la intención de los autores. Aparentemente no, si seguimos el guión de la novela gráfica. En la descripción del tercer cuadrito de la página final, Moore deja en claro que Batman y el Joker van a terminar matándose algún día, pero no hoy. Lo que intentaron mostrar Moore y Bolland fue un extraño momento de conexión entre ambos. En la descripción del panel del centro de la página, Moore describe cláramente cómo los dos personajes se apoyan el uno en el otro. Y lo rojo de los últimos cuadros no es sangre, sino tierra.

Dicho esto: ¿es la interpretación de Alan Moore la única válida? Personalmente, creo que no. Tal vez lo sería si esta historia estuviese oculta en un cajón en Northampton, pero lo cierto es que publicar una obra es hacerla pública. Una vez que un autor comparte su creación, esta deja de pertenecerle por completo. Y la cantidad de interpretaciones posibles es infinita, e irá aumentando con el pasar de las décadas y los siglos en la medida que nuevas generaciones, con nuevas ideas y experiencias previas se vea expuesta a esta novela gráfica.

Un excelente ejemplo de este fenómeno es el clásico texto de antropología “Shakespeare en la Selva”, de Laura Bohannan (que está reproducido completamente en el enlace y les imploro que lean, porque es genial).. La autora, antropóloga, cuenta de su experiencia relatándole la historia de Hamlet al pueblo Tiv, de África occidental. La interpretación de los Tiv, filtrada por sus propias creencias y costumbres, es radicalmente diferente de la que haría un occidental, pero no por ello menos válida. De hecho, algunas de las conclusiones a las que llegan son fascinantes.

Imaginary StoriesAplicando esta perspectiva a Batman, no nos queda más que teorizar usando los elementos que efectivamente están en la obra: las palabras de Alan Moore y los dibujos de Brian Bolland. El hecho de que no haya una explicación más válida u oficial que todas las demás puede ser algo descolocante para un fandom como el de los comics que está obsesionado con el “canon” y la continuidad entre historias, pero es a su vez una oportunidad para ejercer nuestra imaginación. De hecho, el propio Alan Moore parece plantear algo parecido en otra de sus grandes obras para DC Comics, Superman: ¿Qué le pasó al hombre del mañana?. Esa historia, publicada justo antes de que Crisis en Tierras Infinitas hiciera un reboot de la continuidad, relata un posible final para el mito de Superman. En un pequeño prólogo, Moore describe a esta como una “historia imaginaria”. Ese rótulo se usaba en la era de plata (50s y 60s) para referirse a historias no canónicas, lo que después conoceríamos como Elseworlds. Sin embargo, la introducción termina con un giro interesante: “Esta es una HISTORIA IMAGINARIA ¿No lo son todas?”

Con ese pequeño remate, Moore deja algo en claro: si ¿Qué le pasó al hombre del mañana? es imaginaria, no lo es más que Crisis (y la eventual Muerte de Superman), por lo que queda en el lector elegir la interpretación del personaje que le resulte más satisfactoria. No hay ninguna entidad superior (ni la editorial, ni el guionista original) que pueda darnos la interpretación correcta, porque no existe tal cosa: sólo múltiples interpretaciones individuales de cada lector. Eso es a la vez aterrador y fascinante: las posibilidades son infinitas, pero nos obligan a hacernos cargo de esta libertad.

Entonces… ¿qué pasó al final de La Broma Mortal?

Lo que vos quieras: al igual que el pasado del Joker, hay múltiples opciones. Para mi, Batman mantiene su código de no matar. El Joker no logra corromper ni a Gordon ni a Batman. La tesis de esta historia, leída así, es que algunas personas pueden quebrarse moralmente ante una tragedia, pero la mayoría no.

Pero tu interpretación puede ser distinta de la mía, y eso está perfecto.

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