¿Por dónde empiezo a ver las películas de X-Men?

X-Men

Contra lo que los más jóvenes podrían suponer, las propiedades “geek” no siempre dominaron el panorama cultural de la humanidad. Los cómics, la ciencia ficción, la fantasía épica y los videojuegos definitivamente no eran “cool” durante la adolescencia de quienes hacemos Era Nuestro Planeta. El panorama comenzó a cambiar a principios de siglo con un combo letal de tres películas: la trilogía de El Señor de los Anillos de Peter Jackson (2001-2003), Spider-Man de Sam Raimi (2002) y, precediéndolas por poco, X-Men de Bryan Singer (2000).

Hacia fines de los 90’s, Marvel Comics se hallaba en crisis debido a la explosión de una burbuja especulativa en el mercado de los cómics (es tema para un largo artículo, pero básicamente la industria hizo creer a la gente que era una buena inversión a futuro comprar cualquier cómic dibujado por Rob Liefeld o Marc Silvestri… Quiénes? Exacto!). Agobiada por las deudas, Marvel vendió los derechos de muchos de sus personajes más valiosos a distintos estudios de Hollywood: Universal se quedó con Hulk, Spider-Man fue a Sony, Blade encontró su hogar en New Line (una división de Warner Bros.) y Fox obtuvo a los 4 Fantásticos y los X-Men.

En el 2000 se estrenó X-Men y fue un éxito tanto con crítica como para los fans. Su recaudación inspiró a otros estudios a tomarse en serio sus adaptaciones de comics, y de a poco los superhéroes fueron copando las pantallas. Para Fox, fue el inicio de una franquicia que ya lleva 9 películas (incluyendo Apocalipsis, que se estrena hoy en Argentina). La calidad de las películas tuvo altibajos (con bajos muy bajos), pero nunca un desfalco como Batman & Robin que hundiera el género.

Ahora, para quienes se disponen a ver X-Men: Apocalipsis este fin de semana pero jamás vieron una película de la saga, elegir un punto de comienzo puede ser desafiante. No desesperen: así como hace unas semanas hicimos nuestra guía del Universo Cinematográfico Marvel, ofrecemos una introducción ideal a la saga X-Men.

La puerta de entrada: X-Men Primera Generación (2011)

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Dijimos que la saga X-Men tuvo sus altibajos. Bueno, a fines de la década pasada, Fox tuvo un par de tropiezos. La respuesta de Fox fue X-Men: Primera Generación (2011). Si bien nunca quedó muy claro si esta película era una precuela de las primeras o un reboot del universo (algo en lo que es mejor no gastar el cerebro: la continuidad entre películas de X-Men es bastante floja), indudablemente le dio nueva vida a la franquicia. Primera Generación cuenta la historia de cómo se conocieron Charles Xavier (James McAvoy) y Erik Lensherr, alias Magneto (Michael Fassbender), en la tumultuosa década del ’60. La película sirve de génesis para los X-Men, que tiene como misión frenar a Sebastian Shaw, un mutante que aspira a destruir la humanidad incitando una guerra entre EEUU y la URSS. No se dejen espantar: a pesar del esfuerzo casi inhumano de los estudios Fox por hacer una campaña gráfica con afiches que son desastrosos y que parecen hechos por alguien que jamás usó Photoshop, la película es excelente!

Más allá de ser la primera entrada en la cronología interna de la saga, Primera Generación es una excelente película por si misma. De hecho, hoy cuenta con el segundo mejor puntaje de la franquicia en Rotten Tomatoes. Por otra parte, encaja mejor en el mundo “Post-Avengers” que los primeros films de los mutantes: con Primera Generación los X-Men abandonaron sus trajes de cuero negro inspirados en Matrix, que a la luz del look multicolor del Universo Cinematográfico Marvel parecen retrógradas. Finalmente, al tener la presentación de las versiones actuales de los personajes, Primera Generación es un preludio indispensable para ver las nuevas entradas de la saga, incluyendo Apocalipsis.

¿Por donde sigo?

Probablemente, después de ver Primera Generación lo ideal sea ver su secuela directa, Días de Futuro Pasado. Esta película continúa la historia de las versiones jóvenes de Xavier, Magneto, Mystique (Jennifer Lawrence) y Bestia (Nicholas Hoult), esta vez en la década de 1970. Gracias a su trama de viaje en el tiempo, también sirve de nexo con la anterior encarnación de los X-Men, sobre todo con Wolverine, el personaje de Hugh Jackman.

La saga original varía en calidad (X2 es probablemente la mejor de las tres) y a esta altura se ve algo tímida en comparación con el estado actual del cine de superhéroes, pero merece ser vista. De las películas individuales de los personajes, evitaría X-Men Orígenes: Wolverine (2009). Wolverine: Inmortal (así se conoció a la segunda película en solitario de Logan, de 2014, en nuestro país) es bastante decente. Deadpool es brillante (y ultraviolenta, y obscena, y desopilante), pero al ser una parodia requiere cierto conocimiento del resto de la saga, con lo que no la recomendaría a quien no haya visto algunas de las otras antes.

¿Y en el futuro? Bueno, tenemos una pequeña guía de lo que nos depara el universo mutante en los años venideros. Si no hay ninguna catástrofe, hay X-Men para rato.

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