Por qué creo que Buscando a Nemo no pertenece al Olimpo de Pixar

No hay manera de decir esto sin ganarme automáticamente el odio de unos cuantos, así que acá va, sin anestesia: no me gusta Buscando a Nemo. A esta altura, aclarar que soy fan de Pixar es absurdo. Basta con escucharme hablar del tema en nuestro programa o leer la nota del Top 5 de la que participé para saber de mi fanatismo por las películas del estudio de la lamparita.

Pero la historia de Marlin, el pez Payaso neurótico y sobreprotector que debe cruzar el océano para reencontrarse con Nemo, su hijo, nunca me terminó de convencer. Ojo, no creo que sea “mala” sino que se trata de una película menor, casi de manual. Así que, si deciden acompañarme y sambullirnos juntos en esta nota, prometo explicar por qué considero que Buscando a Nemo no se merece estar en el Olimpo de las producciones de Pixar.

Como dije, el film no es malo, de hecho tiene unos cuantos elementos que la hacen destacar por sobre otras cintas (sobretodo de la misma época).

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Ellen DeGeneres como Dory, el pez paleta de pintor con problemas de memoria a corto plazo, es uno de los puntos altos del film (no sorprende a nadie que sea ella la protagonista de la secuela) . Sus intervenciones, la dinámica con Marlin (Albert Brooks) y, desde luego, su habilidad para hablar en idioma cetáceo son los componentes que revitalizan la narración y la hacen llevadera.

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El encarcelamiento de Nemo y sus compañeros de pecera es otra fuente de comedia constante. El homenaje a Atrapado Sin Salida (One Flew Over the Cuckoo’s Nest), la conspiración de los peces para fugarse y la relación Nemo / Gill (el líder del grupo) resulta muy divertido.

Por último, lo más obvio, lo que está a la vista: el fotorealismo de los escenarios subacuáticos. El nivel de detalle de Buscando a Nemo pone en ridículo a cualquier producción de la misma época y aún viéndola hoy, 13 años después, la película se sostiene sin inconvenientes desde lo visual.

Los problemas están en otro lado. No se trata de cómo se ve ese mundo sino más bien bajo qué reglas opera la lógica interna de éste. Suena complicado, pero no lo es: por ejemplo, en Toy Story una de las reglas sagradas es “los juguetes sólo cobran vida si no hay humanos mirándolos”. Por que? Porque en el fondo, son juguetes. O veamos como en Up los perros tienen collares para hablar como humanos pero no son humanos, sus cerebros procesan la información como perros. Estas reglas funcionan a favor y en contra de los personajes a lo largo de las historias pero siempre se mantienen constantes.

FindingNemoSharksEn cambio, en Buscando a Nemo estas caracterizaciones son más laxas y utilizan una lógica ambigua que se acomoda según las necesidades de la trama. Los animales actúan como personas la mayoría del tiempo excepto cuando la trama requiere que reviertan a sus instintos naturales y se comporten como peces. Los tiburones pueden ser conscientes de su instinto depredador y crear un grupo de autoayuda para superarlo pero ni bien la trama los necesita como depredadores, éstos vuelven a su estado natural y atacan a Marlin y Dory.

Por qué se comportan así? Qué los hace querer ir en contra de su instinto en un primer momento? Todas preguntas válidas que podrían ser resueltas por la historia pero que no sucede. Este tipo de caracterización contradictoria es propio de un film de DreamWorks de esa época como Shark Tale que de una obra de Pixar.

O2dc58652-85dc-41f1-9159-7f42d32c4e1a_screenshottro ejemplo para ilustrar mi punto: la habilidad de leer de la Estrella de Mar y de Dory. De nuevo, todos los personajes son peces y se comportan como tal… hasta que la trama necesita que algún personaje tenga una habilidad diferente que permite hacer avanzar la historia. Dory puede leer la dirección donde está prisionero Nemo y la Estrella de Mar informar a sus compañeros de pecera por qué cualquier intento de sabotear el limpiador sería inútil.

El segundo punto que, creo, hace palidecer a Buscando a Nemo frente a otras producciones de Pixar son sus personajes secundarios. Dentro de la pecera, por ejemplo, el único que más o menos tiene una cierta elaboración es Gill. El resto son peces simpáticos y coloridos pero ninguno cumple la función de un personaje secundario. No tienen una caracterización que sirva para reforzar o contradecir el predicamento de Nemo, carecen de personalidad y están allí para aportar risas fáciles y decorar los escenarios. “Qué otras opciones hay?” los escucho preguntar. Bueno, miremos al Sr. y Sra. cabeza de papa de Toy Story. Sus problemas de pareja y su relación no sólo funcionan para amenizar la trama, aportando una gran dosis de comedia, sino que su dinámica es el contrapunto perfecto que utiliza el guión para comentar sobre el vínculo WoodyBuzz.

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Por último, me gustaría mencionar el tono del film. Mucho se ha hablado, desde la primera Toy Story, de la “fórmula Pixar”. En términos generales, los críticos de Pixar se quejan de que el estudio abusa constantemente de los golpes bajos para manipular emocionalmente a la audiencia a su favor. En términos generales estoy en contra de esa afirmación excepto en el caso de Buscando a Nemo.

marlin_finding_nemoDesde el arranque, la película es manipuladora: en un escenario idílico, una pareja de peces Payaso planea su futuro y el de sus hijos en gestación, cuando un pez Barracuda los ataca. Como resultado tenemos a un padre neurótico y paranoico a cargo de criar a Nemo, único sobreviviente del ataque que, además, tiene una aleta malformada, rasgo distintivo que existe sólo para recordarnos la tragedia sufrida.

En 2 minutos de cinta, y sin contexto previo, nos obligan a que empaticemos con los protagonistas solamente por la tragedia que vivieron. Esa extorsión inicial marca el tono para el resto del film y pone a la audiencia contra la espada y la pared: si no simpatizás con el protagonista sos una persona cruel y sin emociones pero si lo hacés, te sometés a 1 hora y 30 minutos de una película manipuladora que te extorsiona hasta el final sin brindar una satisfacción emocional acorde.

Tomemos, a modo de comparación, a Up. Ésta se toma 10 minutos para presentar al personaje de Carl y su esposa. Y, cuando ésta fallece, no sólo sentimos la pérdida del protagonista como propia sino que empatizamos con él y queremos que triunfe en su viaje porque sabemos lo que ella y sus sueños significan para él. Este nivel de empatía hacia Carl nos permite tolerar el maltrato inicial hacia Russell, su compañero de aventuras. Buscando a Nemo te obliga a querer a sus personajes, y en vez de invitarte gentilmente a que los acompañes en sus aventuras decide que la mejor manera de contar con el interés de la audiencia es arrastrarla a la aventura sin contemplaciones. Marlin es odioso y la única justificación es su tragedia. Sin un contexto previo la cinta parece decir “está bien ser insufrible si sufriste una gran pérdida”.

Finding_Nemo_-_PosterImagino que estos comentarios suenan antipáticos, y hasta pueden parecer arbitrarios. Sin embargo, no soy necio y reconozco la relevancia histórico-generacional del film, y desde allí se puede entender su impacto en la cultura de masas y la psiquis de los espectadores, muy similar a lo ocurrido en 1937 con Blancanieves y los Siete Enanitos. Desde 1995, y durante 8 años, Pixar trabajó incansablemente para desarrollar la tecnología que le permitiera desplegar en pantalla todo el potencial de su capacidad creativa. Sumado a que, a finales de los 90s, las producciones de animación tradicional todavía daban batalla. Pero unos cuantos estrenos mediocres en ese rubro y el público estaba listo para algo nuevo. El público aceptó y se maravilló con Buscando a Nemo, a pesar de su historia plagada de inconsistencias, con unos cuantos personajes mediocres y sin tener un protagonista cautivador, porque entendió que se trataba de algo distinto y le otorgó un voto de confianza a Pixar que transportaría al estudio a la cima de la vanguardia del género durante el resto de la década.

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