Little Caesar, un gangster con corazón de niño

Little Caesar (1931)
Little Caesar (1931)

Little Caesar (1931, conocida como “El pequeño César” en Argentina y “Hampa Dorada” en España) es generalmente citada como la primer película del cine de gangsters. En rigor de verdad, podríamos citar antecedentes películas con delincuentes como protagonistas desde 1903, con El Gran Asalto al Tren (¡la primer ficción cinematográfica estadounidense!), pero Little Caesar popularizó al género como ninguna de sus antecesoras.

Tal vez mucho tenga que ver con el contexto histórico. En 1931, Estados Unidos era un país azotado por la Gran Depresión. La Ley Seca había permitido a mafiosos como Al Capone construir enormes imperios criminales. La falta de perspectiva de futuro de esos años tal vez dio lugar a estos relatos trágicos devenidos en perversiones del Sueño Americano.

Rico y Joe
Rico y Joe

Como es habitual en las películas de gangsters, Little Caesar cuenta el ascenso y la caída de un líder mafioso. Nuestro protagonista se llama Caesar Enrico Bandello (interpretado por Edward G. Robinson), “Rico” para los amigos. Rico es un delincuente de poca monta que decide ir “al Este” (por no decir Chicago) a buscar fortuna como mafioso, inspirado por una crónica periodística sobre el jefe mafioso Pete Montana. Lo acompaña su amigo y cómplice Joe Massara (Douglas Fairbanks, Jr.), que quiere abandonar su vida criminal y seguir su vocación de bailarín.

En la gran ciudad, Rico comenzará una carrera criminal en la que rápidamente irá desplazando a sus jefes hasta ser ungido por Big Boy, el líder de la mafia de la ciudad, como señor del lado Norte. Joe, por su parte, intenta por todos los medios mantenerse al margen de las actividades criminales. Esta disputa entre los dos amigos acabará por llevar el imperio criminal de Rico a la ruina, y a Rico a la misma pobreza de donde salió.

La mayoría de los análisis de Little Caesar se centran en la sexualidad del protagonista. Si bien no es explícita, los críticos le adscriben a Rico una homosexualidad latente o reprimida. Lo que es una lectura posible, pero me resulta intrascendente. OK, pongámosle que Rico era gay… ¿y entonces qué? ¿En qué cambia nuestra comprensión de la película?

Rico y Flaherty
Rico y Flaherty

Me resulta más interesante leer a Rico como un niño en el cuerpo de un adulto. De hecho, el propio título de la película permite ser leído en esta clave. En cada escena, Rico muestra su inocencia. Cuando Rico lee las noticias sobre Pete Montana, es como cuando un niño lee sobre sus ídolos del deporte o la televisión. Ser mafioso es “el sueño del pibe” para Rico.

Al igual que un niño, Rico no teme llamar la atención. Le dispara al comisionado policial de la ciudad contra las advertencias de su jefe (al cual desplazará prontamente). En una cena en su honor, aceptará que periodistas tomen su foto, contra las advertencias de sus colegas. Al final de la película, reaccionará contra las notas que lo llaman un cobarde de la misma manera que un niño respondería a ese mismo insulto en el patio de una escuela. La fama es para Rico el disparador de su epopeya, y a la vez su perdición.Rico

Pero no sólo en la defensa de su reputación se ve la infantilidad de Rico. En una escena con Big Boy (otro nombre que invita a ser leído desde la lógica infantil), Rico admira un cuadro de su superior en la escala mafiosa. Big Boy le comenta que costó 15.000 dólares. Rico se sorprende y comenta asombrado “Cuán caros son los marcos de oro!”. Rico permanentemente intentará imitar el gusto de los otros jefes, sin realmente comprenderlo.

Uno de los mayores sustentos de la lectura homosexual de Rico es su relación con Joe. Cuando Joe le dice al principio de la película que quiere ser bailarín y estar rodeado de mujeres, Rico le contesta con desdén. Más adelante, cuando quiere que Joe se integre a su banda, le exigirá que abandone a su novia Olga. Pero esto mismo podría ser leído en clave infantil: no por nada en los patios escolares  “¡Tiene novia!” es entre un desafío y un insulto. Y aún entre amigos heterosexuales no es poco frecuente que haya celos hacia una pareja percibida como cuña entre los dos.

Flaherty con su Thompson
Flaherty con su Thompson

Así como Rico es el sueño de un chico que se imagina como mafioso, la Policía es como un hermano mayor patotero. El jefe Flaherty invade a cada rato los ámbitos privados de la mafia, sin más motivo que mostrar su presencia. Cuando Flaherty se cruza a Rico herido en la calle después de sufrir un atentado, no lo auxilia, sino que lo desafía. Cuando Rico cae en desgracia, busca hacerlo reaccionar llamándolo cobarde a través de los diarios.

Finalmente, en la última escena de la película, Flaherty imita a la perfección los métodos de la propia mafia: ametralla a Rico a través del cartel detrás del que se esconde. Rico cae al piso y dice sus últimas palabras: “¡Madre de la misericordia! ¿Es éste el fin de Rico?”. Sí, el Rico moribundo habla de si mismo en tercera persona, como Riquelme. Son unas palabras finales perfectas para este mafioso con alma de niño.

Rico, herido de muerte
Rico, herido de muerte

Little Caesar fue una película increíblemente polémica. Muchos consideraron que glorificaba a la mafia, lo que es extraño porque Rico no es demasiado inteligente ni exitoso. Su gloria acaba pronto, de una manera patética y sangrienta.

La película fue muy criticada por su violencia en pantalla, pese a que en sus 78 minutos hay algo así como cinco muertos en pantalla, y el único cuya muerte es particularmente gráfica es Rico. Fue un enorme éxito de taquilla, y dio inicio a la era dorada del cine de gangsters. Entre 1930 y 1934, año en que entró en vigencia el Código Hays que controlaba los contenidos de las películas, se estrenaron casi 80 largometrajes sobre mafiosos, la mayoría de ellos distribuídos por Warner Bros.

Más allá de la innegable importancia histórica de esta película, es difícil defenderla hoy. Es una película hecha durante los años de trasición al cine sonoro, y se nota. Algunos textos sobreimpresos en la película son casi intertítulos al estilo del cine mudo. Toda la producción es tan teatral que hace que Lo que el Viento se Llevó parezca cinema verité de la década del ’60 en comparación. En el plano visual, por cada plano compuesto con originalidad hay varios minutos de conversaciones filmadas en planos medios estáticos. La única gran actuación de la película es la de Robinson, cuyo carisma (y, en rigor de verdad, su parecido a Al Capone) le garantizó una larga carrera como mafioso cinematográfico.

Rico, solo y pobre
Rico, solo y pobre

En 1931, el niño interior de un mafioso sanguinario despertó las pasiones de millones de espectadores, y despertó la ira de los defensores de la decencia. Seguramente nadie imaginaba que casi medio siglo después ese mismo mundo criminal sería reinterpretado por algunos de los mejores artistas de la historia del cine como Coppola, Scorsese o De Palma, convirtiendo a la mafia en un tema digno de películas prestigiosas y multipremiadas. Con un poco de suerte, otros géneros “menores” y despreciados no tardarán tanto tiempo en volverse legítimos y prestigiosos.

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