Hardcore: Películas con ADN gamer

Hardcore: Misión Extrema

Mañana se estrena Hardcore: Misión Extrema (Hardcore Henry) en los cines argentinos. Se trata de una película filmada enteramente en perspectiva de primera persona, emulando un FPS, y empleando distintos tropos o clichés de ese género de videojuegos:

Indudablemente se trata de una idea innovadora, que tiene aristas tanto comerciales (ir a buscar a una generación que se siente más interpelada por los videojuegos que por el cine) como tecnológicas (esta clase de películas se puede hacer hoy con cámaras digitales minúsculas, pero a nadie se le hubiera ocurrido poner una cámara Technicolor de tres cintas en la cabeza de alguien).  Pero, hay que decirlo, Hardcore no es la primer película en tomar mecánicas de videojuegos y adaptarlas al cine. Aún descontando las adaptaciones directas de videojuegos, se me ocurren estos ejemplos:

Scott Pilgrim vs. The World (EEUU, 2010)

Casi no escribo sobre Scott Pilgrim vs. The World porque me parecía una opción demasiado obvia. En esta película, adaptada del comic de Brian Lee O’Malley, TODO está inspirado en videojuegos (bueno, salvo lo que viene de los comics o el rock indie). Los efectos sonoros están tomados de juegos clásicos, la banda de Scott lleva un nombre inspirado en un enemigo de Super Mario Bros., distintos personajes obtienen power-ups o vidas extras, los villanos derrotados desparacen pero dejan atrás monedas… Pero hay una mecánica gamer que domina la trama:

Las peleas con “jefes”

Un clásico gamer: al final de cada nivel (o cada varios niveles), tras despachar decenas de enemigos menores, toca una pelea contra un rival superior. En el caso de Scott Pilgrim, la película está estructurada por estas peleas: Scott debe vencer a los siete exes de Ramona, la chica de la que está enamorado. De nuevo, TODO en Scott Pilgrim está inspirado en videojuegos (hasta el logo de Universal al inicio de la película está rediseñado con estética 8 bits!), y el director Edgar Wright utiliza esa licencia para convertir al film en un espectáculo frenético.

Corre Lola Corre (Alemania, 1998)

En 1998, el director alemán Tom Tykwer (Perfume, Cloud Atlas junto con las hermanas Wachowski) dirigió Corre, Lola Corre. Es un thriller con una premisa bastante simple: Manni, un criminal  de poca monta, perdió 100.000 marcos de su jefe, y debe conseguirlos de cualquier manera o morir en el intento. Llama a su novia Lola para pedirle ayuda, y ella corre a la casa de su padre para pedirle ese dinero prestado. Sin embargo, debido a los obstáculos que presenta Berlín, Lola no llega a tiempo, Manni intenta robar un supermercado y todo termina en tragedia. Pero en ese momento…

Las vidas extra

Cuando Lola está a punto de morir, la película vuelve a la llamada de auxilio de Manni, y vuelve a empezar. Lola corre nuevamente, pero por azar choca con distintos obstáculos, evitando que la segunda corrida sea igual a la primera. Esta nueva carrera de Lola también termina mal, con lo que la película vuelve a la llamada y la película comienza por tercera vez. Este mecanismo de recomenzar ante cada derrota es muy similar a las “vidas extra” de los videojuegos clásicos: en cuanto el jugador “muere”, puede volver a empezar e intentar nuevamente (en el caso de los fichines clásicos, su único límite es la cantidad de monedas que tenga encima).

Oldboy (Corea del Sur, 2004)

En 2004, este violento thriller surcoreano tomó por sopresa al festival de Cannes, llevándose el Premio Especial del Jurado. Adaptado de un manga, Oldboy es la segunda película en la trilogía de la venganza del director Park Chan-Wook. Oh Dae-Su, el protagonista, es secuestrado y retenido durante años en una habitación cerrada, con un televisor como único contacto con la relidad. Un día es misteriosamente liberado, sin que jamás sepa quién es su captor ni por qué estuvo encerrado. Oldboy es un oscurísimo y ultraviolento thriller de venganza que no ameritaría estar en esta lista si no fuera por una escena. Sí, esa escena, que parece inspirada en…

El sidescroller beat ’em up

Un clásico de las consolas y los fichines, este género es bastante sencillo de explicar: un luchador de artes marciales debe enfrentar a legiones de enemigos para alcanzar su objetivo, que siempre está a la derecha de la pantalla por algún motivo (?). Los enemigos por lo general están desarmados, o usan armas sencillas como palos, cuchillos o herramientas. El héroe puede robarlas o incluso usar a sus enemigos como improvisadas herramientas de destrucción.  Por supuesto, todo lo que acabo de decir describe perfectamente a juegos como Double Dragon, o escenas como la que sigue:

La escena más recordada de Oldboy es precisamente eso: un luchador solitario haciendo frente a decenas, en un ambiente bidimensional, avanzando de izquierda a derecha. Es increíble como Park Chan-Wook traduce en cine esta estética clásica del mundo gamer. Más de una década más tarde, esta escena sigue inspirando imitadores. Notoriamente, a los creadores de la serie de Netflix Daredevil les ENCANTAN las peleas en pasillos.

Mención especial: Tom Yum Goong (El Protector) (Tailandia, 2005)

Si Oldboy tiene un perfecto ejemplo de beat ’em up 2D, Tom Yum Goong es la evolución del género hacia la tercera dimensión. En una película de artes marciales bastante descartable (toda la película es poco más que Tony Jaa golpeando gente al grito de “¿Dónde está mi elefante?”), esta escena captura perfectamente la esencia de los nuevos juegos de artes marciales:

Coraline (EEUU, 2009)

Coraline es una película realizada en animación stop motion por Henry Selick (El Extraño Mundo de Jack… no, Tim Burton no dirigió esta película) basada en una novela de Neil Gaiman. Retomando el subgénero “portal hacia un mundo fantástico” (como Las Crónicas de Narnia o Alicia en el País de las Maravillas), Coraline es la historia de una niña que se sumerge en un oscuro mundo paralelo habitado por dobles de su familia y vecinos. Más allá de ser una excelente película animada, Coraline no ameritaría mención en esta lista si no fuera por…

El fetch quest (posible spoiler!)

Cerca del final de la película, el doppelganger de la madre de Coraline tiene atrapados a sus padres reales, y desafía a Coraline a encontarlos a ellos y a los ojos de unos niños fantasma. Toda la secuencia funciona como un “fetch quest”, un tipo de misión habitual en videojuegos que consiste en obtener o recuperar distintos elementos, y que frecuentemente frena la trama principal. Mi sensación al verla fue estar jugando un nuevo Zelda.

Acto de valor (EEUU, 2012)

Acto de valor es una rareza: toda la película fue financiada por el Departamento de Defensa de EEUU. Originalmente iba a ser un video de reclutamiento interno de los Navy SEALS, pero durante la producción de la película miembros de esa fuerza especial mataron nada menos que a Osama Bin Laden. Con la popularidad de los SEALS en ascenso, el Pentágono decidió estrenarla en cines como película propagandística. Un dato menos conocido es que la película fue casi enteramente filmada con cámaras de fotos tipo DSLR. Sí, el mismo tipo de cámaras que usa cualquier estudiante de cine. Ese detalle técnico permitió…

Perspectiva en primera persona

Harcore Henry no inventó nada. O por lo menos no inventó los tiroteos inspirados por FPS. Gracias al poco peso de las cámaras, muchas escenas de acción de esta película fueron filmadas con “helmet cam”, o sea cámaras montadas sobre los cascos de los actores (¡todos ellos miembros activos de los SEALS!). La mayor parte de la película está filmada con un estilo más cercano al documental, lo que le da a esas escenas un impacto especial.

The Raid (Indonesia, 2011)

En La Redada, como se conoció acá, la trama es sumamente simple: un equipo especial de policía tiene que detener a un líder mafioso que se encuentra en el último piso de un edificio tomado, y debe luchar contra todos los habitantes para llegar ahí. Simple, brutal y efectiva. Y se presta perfectamente para aplicar una mecánica clásica de videojuegos…

Pasar de nivel

Los videojuegos suelen estar divididos en “niveles”, “mundos” o “fases”, lo que sirve tanto para dar descanso al jugador como para brindar variedad al juego. The Raid sigue la misma estructura: cada piso es un nuevo nivel, con nuevos desafíos y nuevos enemigos, que se accede de manera secuencial. Definitivamente es una película de artes marciales hecha para la era del Let’s Play.

Bonus: Counter Struck (2005)

Es imposible terminar este repaso sin mostrar este corto hiperindependiente. Counter Struck es la historia de un gamer sobrecafeinado que se imagina a si mismo dentro de un mapa de Counter Strike. Es una graciosa deconstrucción del mundo que crean los FPS. Dato: si bien usa perspectiva en primera pesona, no es excluyente, y vuelve periódicamente a tomas objetivas para mostrar la acción.

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