Halloween: 5 películas de terror para salir del mainstream

Octubre ha sido tradicionalmente la principal ventana de estreno del cine de terror para las distribuidoras internacionales. Tiene sentido, el mes de Halloween se presta para el horror, y es un territorio relativamente abandonado del calendario anual de estrenos (la temporada de tanques del verano boreal cerró hace un par de meses, y faltan todavía unas semanas para la temporada de premios y las ventanas de tanques de Acción de Gracias y Navidad). Dicho esto, gracias a la globalización del mercado del cine el “mes del terror” parece estar perdiendo su relevancia: algunos de los estrenos más importantes del género de este año (como El Conjuro 2Cuando Las Luces se Apagan o Blair Witch) pasaron por las salas de cine hace semanas o meses. Lo único que nos queda este mes son cosas como Viral, La Resurrección del Mal, o la secuela de Ouija. Nada que, a priori, me tiente demasiado.

Entonces: ¿Qué hacemos para disfrutar del terror en su mes tradicional? Quienes vivimos en Buenos Aires o sus inmediaciones tenemos el Festival Buenos Aires Rojo Sangre (fechas para 2016: 27 de octubre al 6 de noviembre), donde estamos acostumbrados a ver una excelente programación alternativa nacional e internacional. ¿Pero qué queda para el resto del planeta?

La respuesta es… mucho. En los últimos años ha habido una excelente producción de terror alternativo. En algunos casos es alternativo por su origen. En otros por no ser parte del studio system hollywoodense. Sea por el motivo que sea, en los últimos dos años tuvimos excelentes películas que rompen los moldes del género, y octubre es un buen momento para verlas, aunque más no sea por respetar una ventana de estreno tradicional. A continuación, una selección de películas de los últimos años que demuestran que existe terror fuera de las factorías de Hollywood:

1) Tren a Busan (Corea del Sur, 2016)

Tren a Busan (2016)

Si bien nadie puede acusarme de ser anti-Hollywood (me encanta el cine estadounidense, y escribo todo el tiempo sobre tanques de acción, ciencia ficción y superhéroes), el verdadero mejor cine del mundo en el siglo XXI está en Asia. Corea del Sur y China/Hong Kong son dos polos de producción que rivalizan con Los Ángeles, incluso en géneros “pochocleros”.

Tren a Busan (título original: Bu-san-haeng), del director Yeon Sang-Ho, es un ejemplo de precisamente esto: una película de zombies tan original que insufla nueva vida a este subgénero tan saturado en los últimos años. Tren a Busan cuenta la historia de un padre divorciado y adicto al trabajo que decide cumplir el deseo muchas veces postergado de su hija de viajar de Seúl a la ciudad costera de Busan a visitar a su madre. Por supuesto, durante el tren se desatará la hecatombe, y los ocupantes deberán lidiar con una horda de infectados en un ambiente claustrofóbico que se mueve a cientos de kilómetros por hora.

Pero lo que diferencia a Tren a Busan de otras películas de su género no es ser un efectivo thriller de supervivencia (y lo és, siendo tal vez uno de los mejores que recuerde desde Exterminio, de Danny Boyle), sino lo bien trabajados que están los personajes y las temáticas. Todos los personajes de la película tienen una vida interior propia y actúan siguiendo sus necesidades y deseos, no son meros engranajes o funciones de la trama. El film es un duro cuestionamiento del egoísmo como valor dominante de la sociedad contemporánea: el apocalipsis que construye Yeon no es fruto de un plan maligno de personas tenebrosas, sino de pequeñas decisiones que todos tomamos día a día.

2) La Invitación (EEUU, 2015)

La Invitación

La Invitación, una de las joyitas del terror indie de los últimos tiempos, no recibió estreno en cines en nuestro país pero afortunadamente está disponible en Netflix después de un exitoso paso por el circuito de festivales de cine fantástico durante el año pasado.

La cinta, dirigida por Karyn Kusama, se desarrolla casi enteramente dentro de una casa en la ciudad de Los Ángeles, durante una cena de reencuentro entre amigos. En particular, es la primera vez que la anfitriona Eden vuelve a ver a su ex marido Will, después de la separación de ambos a causa de la muerte de su hijo. Eden acaba de volver a Los Ángeles después de un retiro espiritual en México organizado por una extraña congregación religiosa, y no parece ser la misma de antes. ¿Pero es tan enorme su transformación, o es Will un paranoico celoso de la nueva pareja de su ex?

La Invitación no es una película para los adictos a la adrenalina: durante la mayor parte de la misma, no hay grandes sustos. Pero lo que no falta es la sensación de angustia constante. El film es perturbador de principio a fin.

3) La Bruja (EEUU, 2015)

La Bruja (2015)

La Bruja es la opera prima del director Robert Eggers. Filmada mayormente con luz natural en un bosque canadiense, la fotografía de esta película independiente no tiene mucho que envidiarle a El Renacido. Pero si ese fuera el único mérito de esta producción, estaríamos ante una cáscara vacía. Nada más lejos de la verdad: La Bruja es una brillante exploración de la histeria religiosa de Nueva Inglaterra en el siglo XVII, pero que en buena medida todavía permea a Estados Unidos.

Desde el punto de vista de su producción, La Bruja es un manual de TODO lo que un cineasta inexperto o sin presupuesto (ambas definiciones aplican a Eggers) no debería hacer: niños, animales, exteriores, incluso diálogos poco naturales (¡la película está hablada en inglés del Siglo XVII!). Y sin embargo, todo funciona bien. El ritmo es lento. La película es atmosférica. Pero si estamos dispuestos a entrar en el juego que propone el director, es difícil no identificarnos con esta familia de fanáticos religiosos que se hunde cada vez más profundamente en la desolación, asolada por fuerzas invisibles.

4) Te Sigue (EEUU, 2014)

Te Sigue (2014)

Las Slasher Movies de la década de 1980 convirtieron en un mal cliché a la idea de el sexo en una película de terror implica la muerte inminente. Te Sigue, del guionista y director David Robert Mitchell, da una muy necesaria vuelta de tuerca a esta idea: cuenta la historia de una adolescente afligida por un “asesino de transmisión sexual”. “Eso” es una fuerza sobrenatural que no tiene nombre, sólo puede ser vista por sus víctimas, y persigue implacablemente a su objetivo. La única salvación es pasárselo a otro incauto a través de una relación sexual… pero sabiendo que si la próxima víctima muere, “eso” volverá a perseguir a sus víctimas anteriores.

Fuera de la esfera de la política sexual, Te Sigue es una perfecta exploración de las angustias de la adolescencia, esa etapa en la que todos nos sentimos afligidos por dramas que nadie más ve, pero que para nosotros son mortalmente reales.

5) The Babadook (Australia, 2014)

babadook

Una señal de que estoy envejeciendo es que muchos de mis amigos están formando familias y en muchos casos tienen hijos. En general, evito recomendarle The Babadook a ese contingente porque esta historia de un monstruo que oprime a una familia esconde un subtexto más perturbador: la película es, en realidad, sobre el deseo infanticida de una madre viuda de un hijo hiperactivo.

El film (de la directora australiana Jennifer Kent) es extraordinariamente efectivo en crear una atmósfera de opresión, de encierro, de angustia, de pánico… y a la vez para hacernos empatizar con una madre superada por sus circunstancias. Al igual que otras películas de esta lista, suscribe a la idea de que menos es más, y al mostrar lo mínimo indispensable de su monstruo, pero lo que vemos es terriblemente efectivo. No, no hay un susto cada cinco minutos, pero todo ese tiempo está mejor invertido en construir personajes profundos y tridimensionales. Y la oscuridad de la tesis final de la película (que nuestros demonios internos pueden ser apaciguados, pero jamás destruídos) es muchísimo más efectiva que todo el presupuesto del mundo en efectos especiales.

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