Civil War: la “grieta” en Marvel

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Cuando comenzamos a armar el calendario editorial para el estreno de Civil War, una de las ideas fue escribir una reseña del comic original. Para aumentar la apuesta, decidí escribir no sólo sobre la miniserie Civil War, sino sobre todo el evento. O sea: Civil War, los títulos relacionados (como Frontline) y las series regulares que formaron parte del evento (Iron Man, Capitán América, Spider Man, Los 4 Fantásticos, Wolverine…).

El hecho de que me haya demorado casi dos semanas desde el estreno de la versión cinematográfica habla del obejtivo que me puse: Civil War es una miniserie de siete números, pero el evento reunió un total de 106 revistas, publicadas a lo largo de casi un año. La trama es relativamente simple: un grupo de jóvenes superhéroes que protagonizan un reality show, los Young Warriors, persiguen al villano Nitro. Acorralado, Nitro genera una explosión que mata a 600 personas, incluyendo toda una escuela primaria. A raíz de ese incidente, el gobierno estadounidense avanza con una iniciativa para registrar a todos los superhéroes, entrenarlos y hacerlos parte de las fuerzas de seguridad (SHIELD, específicamente). La comunidad de superhéroes se divide: Iron Man (Tony Stark) es el abanderado de los héroes Pro-registración, mientras que el Capitán América lidera un grupo rebelde que se opone a la ley por considerarla avasallante de las libertades individuales.

Originalmente, pensaba titular esta reseña “Civil War es todo lo que está mal de los comics contemporáneos”. Y algo de eso hay: es brutalmente inaccesible para quien no conoce a los personajes. Es imposible de rastrear en su totalidad (de hecho, es difícil de leer sin un “manual” que nos diga en qué orden leer los títulos). Muchos de los títulos que la componen tienen poco y nada que ver con el evento principal, incluso en series que fueron parte fundamental del evento. O sea, es un megacrossover como tantos a los que nos tienen acostumbrados Marvel y DC Comics.

Pero a la vez, decir eso sería negar una dimensión interesante de Civil War. Con el pasar de los números, me di cuenta de algo: entre los propios autores había una fuerte división entre los que apoyaban la Registración y los que se oponían. Es como si Marvel hubiese estado atravesada por una “grieta” política en su seno.

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Ostensiblemente, la perspectiva de la serie era Pro-Registración. O sea, Team Iron Man. Sin embargo, en los comics escritos por guionistas anti-registración podemos encontrar elementos como los siguientes

  • La Ley de registración no sólo requiere que los superhéroes se registren para realizar sus actividades, sino EXIGE a toda persona con habilidades sumarse a SHIELD para luchar contra los seres superpoderosos que no se alinean. Es una colimba para superhéroes, sólo que sin plazo de finalización
  • SHIELD comienza a aplicar la ley incluso ANTES de que sea sancionada, o sea mientras aún es un proyecto. Eso es lo que hace que el Capitán América pase a la clandestinidad:
  • Tony Stark y Reed Richards crean una prisión interdimensional para guardar héroes capturados. Al estar fuera de territorio estadounidense, interpretan que quienes están ahí encerrados carecen de derechos humanos
  • Tony Stark, Reed Richards y Hank Pym clonan a Thor (que en ese momento estaba muerto). El clon de Thor participa en una batalla entre los dos bandos y mata a Goliath.

    Hercules: "Thou art no Thor!"
    …y después es ultimado por Hercules en un momento ÉPICO
  • Tony Stark comienza a utilizar supervillanos para capturar héroes no registrados. Entre estos héroes hay notorios asesinos, incluyendo a Norman Osborn, el Duende Verde
  • Tony Stark ordena a Osborn atacar una delegación diplomática de la Atlántida, generando la posibilidad de una guerra con la nación subacuática dirigida por Namor. El objetivo es unir el frente de los héroes ante un enemigo común, aún cuando eso implique potencialmente una guerra que cueste miles de vidas.
  • Ben Urich, periodista del Daily Bugle, encuentra pruebas de que Stark Industries ganó contratos millonarios con el gobierno y SHIELD proporcionando armas y tecnología. O sea, la guerra beneficiaba a Stark directamente. Wolverine, por su parte, descubre que Damage Control, una empresa dedicada a la reconstrucción urbana después de batallas de superhéroes, le proporcionó a Nitro pastillas de Hormona de Crecimiento Mutante, lo que le habría dado el poder destructivo que permitió la tragedia que origina la historia.

¡Y este es el héroe oficial de este evento!

Muchos de los crímenes de Tony Stark parecen inspirados directamente en políticas del gobierno de George W. Bush, que estaba cerca de terminar cuando se publicó Civil War en 2006-07. La intromisión de la Ley de Registración en la privacidad de los héroes recuerda a la PATRIOT Act, una ley de la vida real que daba enormes poderes al gobierno estadounidense para espiar a sus propios ciudadanos. La prisión interdimensional donde no existen los derechos humanos es la versión fantástica de Camp X-Ray, la prisión clandestina de la CIA en la Base Naval de Guantánamo, Cuba, donde “combatientes enemigos” son detenidos sin proceso judicial y sometidos a torturas físicas y psicológicas. Las ventas de equipo de Tony Stark a SHIELD y los contratos de reconstrucción de Damage Control son algo similar a los contratos de empresas como Halliburton (¡que incluso es mencionada por su nombre como competidora!) y la industria armamentística con la administración Bush.

Sin querer, la redacción de Marvel se había convertido en algo similar a su obra: de la misma manera que los superhéroes se dividieron en dos bandos enfrentados, sus autores también formaron distintos bandos que polemizaban entre sí desde las páginas de sus respectivos cómics.

Obviamente, esta división no ayudó para nada con el producto final. Civil War es una historia inmanejable, con perspectivas contradictorias, y una trama tirada de los pelos (de verdad, el Capitán América supuestamente es un genio táctico, pero no tiene la menor idea de cómo ganar la guerra de manera definitiva… lo que hace bastante ridícula su posición). El final es profundamente anticlimático.

Definitivamente leer las 106 revistas (o casi, hacia el final salteé unas cuantas) no es un ejercicio que quiera repetir. Me alegro profundamente de que Marvel haya decidido tomarse ENORMES libertades con la trama al adaptarla al cine. Pero así como la  serie tiene graves problemas, no puedo dejar de decir que es interesante: no puedo dejar de apreciar una serie que, por lo menos en partes, se puso al hombro algunos de los debates políticos más importantes de su tiempo.

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